A pocos días de recuperar su libertad, tras una semana en la cárcel paraguaya de Tacumbú, Alexis Sotto reveló lo peor de su experiencia, en el marco del joyagate que también involucró a Moria Casán. Nuevamente instalado en la casa de la diva, contó cómo se refugió en la religión…
En diálogo con la Revista Gente, Aldo Alexis Sotto asegura que no fue atacado sexualmente en su estadía carcelaria; “¿Si me violaron? No. Ese fue un invento. Respeté a todos y me respetaron. Me cuidaba uno de apellido Mendoza y otro que se llamaba Ángel y le decían El Diablo” confió. También detalló que “En la cárcel donde estuve había asesinos, ladrones, violadores, lo que te puedas imaginar… dicen que es una de las más peligrosas de Sudamérica. Cuando llegué me asuste: era como una favela dentro de un penal”. “Los presos parecían linyeras tirados por ahí… yo me dije: ´De acá no salgo vivo´” confesó el joven de 27 años. Ahí es donde aparece la fe en Dios, para ayudarlo a salir: “Soy creyente, siempre lo fui. Y gracias a Dios y a mis abogados, me alojaron en el pabellón Evangelista: éramos 24 detenidos. Allí era todo prolijo y cuidado. Me levantaban a las 4 y media de la mañana para bañarme tranquilo”. También, el asistente de Moria despegó a Luciano Garbellano del episodio por el que todos fueron procesados: “No tuvo nada que ver en esto. Él no se llevó las joyas”. Lo que pasó Galo puede resumirse en una frase suya: “volví a nacer”.(diarioshow.com)


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