Un marcado cambio en las condiciones atmosféricas mantiene en estado de alerta a los especialistas y a los organismos de emergencia. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió un aviso de nivel amarillo y naranja por tormentas de variada intensidad que afectarán a la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense y una decena de provincias del centro y litoral argentino, en el marco de una reactivación del fenómeno climático global conocido como El Niño.
De acuerdo a los informes técnicos, el ingreso de una masa de aire frío sobre un entorno de elevada humedad propiciará el desarrollo de celdas de tormenta de rápido avance. Se esperan acumulados significativos de agua en cortos períodos de tiempo, acompañados por ráfagas intensas que podrían superar los 70 kilómetros por hora y probabilidad de caída aislada de granizo.
En los principales centros urbanos, las defensas civiles municipales y los equipos de emergencias comenzaron a activar planes de contingencia para supervisar sumideros, desagües pluviales y cuadrillas de arbolado público. Las recomendaciones oficiales instan a los vecinos a evitar sacar la basura a destiempo, retirar objetos de balcones y extremar precauciones al circular por la vía pública.
El impacto del agua en el sector agropecuario
La llegada de estas lluvias genera además lecturas dispares en el sector agropecuario del interior bonaerense, Santa Fe y Entre Ríos. Mientras que en algunas cuencas productivas el caudal aportará el alivio hídrico necesario para encarar la siembra estival de granos gruesos, en zonas bajas persiste el temor a anegamientos repentinos que compliquen los caminos rurales y los cultivos maduros.
Meteorólogos de distintos centros de estudio advierten que este tipo de anomalías climáticas, caracterizadas por episodios concentrados de gran virulencia, serán una constante a lo largo de las próximas semanas. El calentamiento de las aguas del océano Pacífico continúa modulando los patrones de precipitaciones en todo el cono sur, alternando jornadas agobiantes con frentes de tormenta severos.
Con los radares monitoreando la evolución de las nubes en tiempo real y miles de usuarios compartiendo el minuto a minuto del clima en redes sociales, el centro del país se prepara para una jornada inestable que obligará a modificar planes al aire libre y a seguir de cerca las actualizaciones meteorológicas oficiales.

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