Con el balotaje en marcha y millones de brasileños haciendo fila en las escuelas, Luiz Inácio Lula da Silva votó este domingo en São Bernardo do Campo, su bastión histórico en el cordón industrial de San Pablo, y aprovechó la salida del cuarto oscuro para lanzar uno de los ataques más duros de toda la campaña contra su rival, Flávio Bolsonaro. El presidente lo describió como una "persona sin calificación moral" que "fue educado para mentir", y lo vinculó con grupos parapoliciales al tildarlo de "miliciano". La frase recorrió las redes en minutos y convirtió a Lula en tendencia número uno en Buenos Aires.
Los números explican la tensión. Unos 158 millones de electores están habilitados para votar en una jornada en la que las urnas abren de 8 a 17, hora de Brasilia, y el Tribunal Superior Electoral estima tener un resultado firme alrededor de las 20:30 locales. En la primera vuelta, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro se impuso con el 47,03% frente al 45,16% del mandatario, y la última encuesta de Datafolha mostró un empate técnico: 48% para Flávio y 47% para Lula. Nadie se anima a dar un ganador, y los analistas coinciden en que la diferencia final podría definirse por unos pocos cientos de miles de votos, algo que vuelve decisiva la participación en el nordeste, tradicional reducto lulista, y en el sur del país, donde el bolsonarismo es mayoría.
En su discurso, Lula fue más allá de lo personal y planteó la elección como una disputa de soberanía. "La derecha quiere gobernar con la bandera estadounidense", disparó, en alusión a la cercanía del clan Bolsonaro con la Casa Blanca. Desde Washington, Donald Trump se limitó a decir "estamos atentos" y evitó respaldar de manera explícita a alguno de los dos candidatos, un silencio que en Brasilia se leyó como una señal de prudencia ante un resultado abierto. Para el oficialismo, de todos modos, la mención sirvió para reforzar el eje nacionalista de su campaña en las últimas horas.
El oficialismo acompañó a su líder con una postal de unidad. El vicepresidente Geraldo Alckmin votó junto a Fernando Haddad, Marina Silva y Simone Tebet, mientras que del otro lado el exjuez Sergio Moro llegó a su mesa con una remera de apoyo a Flávio. En Río de Janeiro, el candidato opositor votó en la Escuela Municipal Barão de Mello, acompañado por el gobernador electo Douglas Ruas, en medio de cantos cruzados entre militantes de ambos bandos. También votó el juez del Supremo Alexandre de Moraes.
La jornada no estuvo exenta de violencia. En Montes Claros, en Minas Gerais, un militante del Partido de los Trabajadores fue atacado con un ladrillo, y la Justicia Electoral contabilizó 32 delitos electorales en 12 estados, con tres personas detenidas. Las autoridades reforzaron la presencia policial en los centros de votación más calientes, con la intención de evitar que la polarización se traslade a las calles cuando se conozcan los resultados.
El voto en el exterior también dejó señales. Según los primeros datos difundidos, Lula se impuso entre los brasileños residentes en Nueva Zelanda, Corea del Sur, China, Singapur y Australia, mientras que Flávio ganó en Japón, Malasia, Filipinas y Tailandia. En Buenos Aires, cientos de brasileños hicieron fila frente a la embajada en Retiro para participar de una elección que, por cercanía y por peso comercial, se sigue con especial atención desde la Argentina y desde la Casa Rosada.
Lo que viene es una noche de nervios. Si gana Lula, el líder del PT encarará su cuarto mandato con el desafío de gobernar un país partido prácticamente a la mitad; si se impone Flávio, el bolsonarismo volverá al poder con una agenda alineada con Trump y con un vínculo mucho más afín al gobierno de Javier Milei. En cualquier caso, el margen se anticipa tan estrecho que ambos comandos ya preparan sus equipos legales para controlar el escrutinio voto a voto.
Con información de TN, Infobae y La Nación.


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