Lejos de bajar el tono después del sobreseimiento en la causa $LIBRA, Javier Milei redobló este sábado su ofensiva contra la prensa. En una larga entrevista con Radio Mitre, el Presidente apuntó con nombre y apellido contra el diario La Nación, su director Fernán Saguier y el periodista Hugo Alconada Mon, a quien llamó "delincuente" varias veces, y avisó que analiza con sus abogados iniciar acciones legales. Al mismo tiempo, en el arco político crecía el repudio por la frase de la "hoguera" que había lanzado la noche anterior y que encendió una tormenta que llegó incluso a sectores aliados del oficialismo.
Ante el conductor Gabriel Anello, el mandatario sostuvo que lo "estuvieron ensuciando" durante "un año, ocho meses y nueve días" y le atribuyó a La Nación una "estrategia corporativa" para "calumniarlo" e "intentar hacer un golpe de Estado". Fue más allá y vinculó la cobertura con una deuda fiscal ligada al Movistar Arena: según su versión, el objetivo era presionarlo para que esa causa se cayera. "Es una extorsión. Buscan generar caos y ensuciar la figura del Presidente", afirmó. También cargó contra el columnista Joaquín Morales Solá, a quien calificó como "el otro delincuente".
La escalada viene del viernes por la noche. Durante su discurso en la cena de la Fundación Faro, Milei enumeró a periodistas que siguieron el caso de la criptomoneda, entre ellos Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio, los trató de "ensobrados y corruptos" y cerró con una frase que recorrió todas las redes: "Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta". Las cámaras mostraron aplaudiendo a Karina Milei, a la ministra Alejandra Monteoliva, al titular de YPF, Horacio Marín, y al diputado Luis Petri, mientras Patricia Bullrich eligió no sumarse al aplauso.
Las reacciones no tardaron. Desde Unión por la Patria, Cecilia Moreau habló de declaraciones "intolerables y peligrosas", Pablo Yedlin acusó a quienes "aplauden como focas" de avivar las llamas y Juan Grabois denunció un "método fascista". En la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, que presidió la comisión investigadora de $LIBRA en el Congreso, lo llamó "sinvergüenza". El titular de la UCR, Leonel Chiarella, advirtió sobre "una enorme gravedad institucional" y el socialista Esteban Paulón lo tildó de "desquiciado".
Lo más llamativo llegó desde el propio entorno del Gobierno. La diputada libertaria Silvana Giudici, cercana a Bullrich, defendió que el trabajo de los periodistas es "investigar, disentir y publicar con absoluta libertad". El jefe del bloque PRO en el Senado, Martín Goerling, calificó los dichos como "un despropósito y una locura", y Oscar Zago resumió: "Se va de mambo". En cambio, Cristian Ritondo salió a defender al Presidente y aseguró que se le atribuye a sus palabras "un sentido que no tuvieron".
En la misma entrevista, Milei se mostró "supertranquilo" de cara a 2027 y aseguró que no ve "a los argentinos votando para atrás". Repasó baja de inflación, suba del PBI per cápita y menos pobreza como argumentos, y pronosticó que tras un triunfo electoral el riesgo país podría bajar a 200 puntos y la economía crecer entre 7% y 8%. Sobre una posible fórmula con Bullrich, evitó definiciones: la describió como "un soldado de este gobierno" y dijo que "no es el momento" de discutirlo. Además, celebró la recuperación del papa León XIV y habló de su visita prevista para el 7 de noviembre.
Lo que viene es una semana caliente en la relación entre la Casa Rosada y los medios. Habrá que ver si el Presidente concreta la amenaza de una demanda contra La Nación y cómo responden las entidades periodísticas, que ya venían alertando por el clima de hostilidad. En el Congreso, la oposición busca capitalizar el malestar de los aliados, justo cuando el oficialismo necesita votos para su agenda legislativa y negocia acuerdos electorales con gobernadores de cara al próximo año.
Con información de La Nación e Infobae


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