Rosario Central dio un paso enorme hacia su gran objetivo del año. En el cierre del sábado, el equipo de Ángel Di María le ganó 2-0 a Huracán en el Gigante de Arroyito por la fecha 14 del Torneo Clausura, con goles de Emanuel Coronel y del propio Fideo. El triunfo le permitió treparse a lo más alto de la tabla anual con 56 puntos, dos más que Boca y Argentinos Juniors, que ahora quedaron obligados a ganar para no perderle pisada a falta de muy pocas jornadas. Para el conjunto rosarino, que ya había festejado en 2025, fue una noche redonda en la que la ilusión de volver a gritar campeón quedó más viva que nunca.
El partido tenía un condimento especial: el Globo le había ganado al Canalla en los últimos cuatro enfrentamientos. Pero esta vez la historia fue otra. A los 20 minutos, el colombiano Jaminton Campaz rompió la estructura defensiva visitante con un centro al corazón del área y el lateral tucumano Coronel apareció con una palomita potente que superó a Hernán Galíndez. El segundo llegó recién a los 39 minutos del complemento, tras un error en la salida de Máximo Palazzo, que fue presionado por Franco Ibarra y terminó dejándole la pelota servida a Di María.
Hubo también un momento insólito protagonizado por los dos entrenadores. Tras una infracción de Di María en zona defensiva, Jorge Almirón, técnico del local, corrió casi hasta el banco visitante para protestarle al árbitro Yael Falcón Pérez y vio la amarilla, pero sus gestos hicieron que el juez cambiara de decisión y lo expulsara. Enseguida, Diego Martínez, entrenador de Huracán, le pateó la pelota a Facundo Waller para que ejecutara el tiro libre unos metros más adelante, y tras el reclamo del capitán rosarino también terminó amonestado.
Más allá del brillo de su figura, Central mostró un plantel con argumentos de sobra. Campaz desequilibró con lujos, incluido un sombrero y un caño ante Lucas Blondel; Ibarra recorrió la cancha de punta a punta; el chileno Vicente Pizarro ordenó el mediocampo y la dupla central formada por Ignacio Ovando y Gastón Ávila sostuvo el cero. Fue el quinto triunfo en los últimos seis partidos y el equipo también quedó como líder de la Zona B, con 28 puntos en 14 encuentros. Así, el equipo demuestra que no depende exclusivamente de la jerarquía de su capitán, que esta vez no tuvo su mejor noche pero igual terminó festejando.
La victoria tiene un valor simbólico especial. En 2025, la AFA le otorgó a Rosario Central de manera repentina un título de campeón de Liga por la tabla anual que despertó una fuerte polémica, y ahora el club quiere repetir esa consagración pero ganándola de punta a punta y sin discusiones. El ganador de la tabla de 2026 será el primer campeón de Liga bajo el nuevo esquema, y además se repartirán los boletos a las copas Libertadores y Sudamericana de 2027.
El panorama es apasionante. A Central le quedan dos partidos: visitará a Sarmiento y recibirá a Estudiantes de Río Cuarto, ya descendido. Boca, en cambio, tiene un calendario mucho más exigente: este domingo visita a Independiente, después recibe a River en el Superclásico y cierra ante Defensa y Justicia. Argentinos recibirá el martes a Independiente Rivadavia, que suma 53, en La Paternal, y más atrás aparecen Vélez (52), Gimnasia (51), Instituto (50) y River (49).
La definición está a la vuelta de la esquina: la última fecha se disputará el 8 de noviembre y la Liga Profesional prevé que los partidos decisivos se jueguen en simultáneo. Además, en caso de igualdad en puntos el primer criterio de desempate será la diferencia de gol, un rubro en el que Boca (+20) aventaja a Central (+15) y a Argentinos (+10). Por eso, cada gol de este domingo, con los clásicos Independiente-Boca y River-Racing, puede valer un campeonato.
Con información de La Nación y Clarín


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