El Banco Central redujo su posición vendida en contratos de dólar futuro a apenas USD 42 millones al 30 de septiembre, según los últimos datos que publicó la entidad. Implica una baja de USD 236 millones en un solo mes y deja la herramienta prácticamente en cero, un año después de haber tocado casi USD 6.900 millones. Lejos de ser un abandono del instrumento, los analistas lo leen como lo contrario: el BCRA recuperó todo el margen para volver a usarlo si el dólar se pone nervioso de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El dato no es menor porque el dólar futuro es una de las cuatro patas de la "bazuca" de USD 75.000 millones que, según Javier Milei, tiene el Gobierno para frenar cualquier corrida cambiaria. El Presidente lo planteó a principios de octubre en la Argentina Week de París, cuando aseguró: "Estamos bien armados para los intentos desestabilizadores y golpistas". Las otras tres partes son unos USD 20.000 millones de compras de reservas del Banco Central, otros USD 20.000 millones del swap con Estados Unidos y USD 20.000 millones del acuerdo con China. Los USD 15.000 millones restantes corresponden a la capacidad de vender contratos de dólar futuro.
Para entender el movimiento hay que repasar cómo funciona la herramienta. Un contrato de dólar futuro fija hoy el precio de la divisa para una fecha determinada. Al vencimiento no se intercambian dólares, sino que se compensa en pesos la diferencia entre el valor pactado y la cotización real. Para quien teme una devaluación funciona como un seguro. Cuando el BCRA vende esos contratos asume la posición contraria: si el dólar sube más de lo acordado, paga la diferencia en pesos. Así, los ahorristas y las empresas pueden cubrirse sin salir a comprar billetes, lo que modera la presión sobre el mercado de contado sin tocar las reservas.
El instrumento se usó a fondo antes de las legislativas de octubre de 2025, cuando la dolarización alcanzó un récord de USD 35.000 millones según estimaciones del propio Banco Central. En ese contexto, tras las elecciones bonaerenses, la posición vendida llegó a USD 6.875 millones en septiembre de 2025. Con el triunfo del oficialismo en las legislativas, la demanda de cobertura se revirtió y la autoridad monetaria dejó vencer los contratos sin renovarlos. A fin de abril ya estaba en USD 2.176 millones y, según el economista Diego Piccardo, de la Fundación Libertad y Progreso, a fines de agosto había bajado de los USD 300 millones.
Detrás de la caída hay un cambio de herramienta. Según Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cía., desde abril la demanda de cobertura cambiaria se abasteció con instrumentos dollar linked, es decir, bonos atados a la evolución del tipo de cambio oficial. Martín de la Fuente, analista de Bavsa, precisó que la cobertura total se estabiliza en torno a los USD 20.000 millones y que hoy el 81% está en dollar linked, frente al 25% de septiembre de 2025. "Es un dato importante ya que nos muestra que de cara a las elecciones de 2027 el BCRA cuenta con capacidad para mitigar presión en el FX vía futuros", explicó.
Los números sobre el poder de fuego disponible, sin embargo, abren debate. En A3 Mercados el límite es de USD 9.000 millones y el BCRA podría sumar hasta USD 6.000 millones en BYMA. Federico Vacalebre, profesor de la Universidad del CEMA, estima en unos USD 14.700 millones la posición disponible. Pero la consultora EcoGo advirtió que "el tope de intervención en futuros acordado con el FMI en la última revisión es de USD 9.000 millones" y calculó la munición total en USD 25.000 millones, o 45.000 millones con la línea de Estados Unidos. Piccardo opinó que hablar de USD 75.000 millones "parece exagerado".
Lo que viene es una larga carrera hacia 2027, en la que el Gobierno de Milei y el ministro Luis Caputo buscarán convencer al mercado de que tienen recursos suficientes para evitar otro episodio de dolarización masiva sin vender reservas. Para Ortiz Villafañe, la reducción del short "incrementa el margen de maniobra del Central para intervenir en caso de presiones excesivas". Vacalebre, por su parte, dejó una advertencia que resume el desafío oficial: "La credibilidad de una 'bazooka' depende de que no haga falta dispararla".
Con información de Infobae y datos del Banco Central
Foto: Infobae


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