El origen de la pesadilla que lo llevó a terapia intensiva escondía un factor tan impensado como peligroso. Según reveló el propio exdelantero de Boca y la selección italiana, todo se desató a partir de una caries dental no tratada a tiempo que derivó en una infección bacteriana generalizada, la cual migró a las vías respiratorias y le provocó un grave derrame pleural. La demora en consultar a un especialista complicó el cuadro: acostumbrado a la exigencia física del deporte profesional, creyó erróneamente que las punzadas en el pecho eran simples contracturas musculares.
La intervención de urgencia de los cirujanos para drenar la pleura y extraer la pieza dentaria infectada fue determinante para revertir el cuadro crítico. Los profesionales de la salud le confiaron al músico que su pasado como deportista de alto rendimiento funcionó como un escudo vital: la fortaleza cardiovascular y la resistencia pulmonar adquiridas durante su carrera en el fútbol europeo fueron las que finalmente le salvaron la vida frente a una afección que amenazaba con derivar en una sepsis generalizada.
Instalado en su casa, Osvaldo se mostró recostado en su sofá de cuero luciendo boina y haciendo la clásica "V" de la victoria al ritmo de Going Home de The Rolling Stones. Minutos después, compartió una postal de su primera cena fuera del centro de salud —un bife con abundante queso fundido al compás de AC/DC— y cerró con un mensaje desafiante que tranquilizó a sus afectos: “I’m back” (Estoy de vuelta). (Fuente)

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