El agua no da tregua en buena parte del país. Las lluvias intensas y la crecida de los ríos que los organismos de emergencia asocian al fenómeno de El Niño dejaron miles de evacuados, familias aisladas y rutas cortadas en Neuquén, Chaco y Corrientes. Mientras en el oeste neuquino hubo que recurrir a helicópteros para llevar comida y agua a parajes incomunicados, en el Litoral la suba del Paraná y del Uruguay empujó el agua sobre barrios costeros, caminos y campos, y el Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas por nuevas tormentas.
Chaco es hoy la provincia más complicada. El último balance oficial habla de unas 1.790 personas desplazadas: cerca de 1.290 evacuadas y otras 500 que dejaron sus casas por su cuenta. En Barranqueras, vecina a Resistencia, el Paraná llegó a 7,27 metros, muy por encima del nivel de evacuación de 6,50, y más de 250 vecinos tuvieron que abandonar sus viviendas. En Puerto Vilelas, el intendente Marcelo González estimó que unas 350 familias sufren complicaciones por la combinación de lluvias y crecida. Para este sábado rige una alerta naranja por tormentas en casi toda la provincia.
En Corrientes, el Centro Operativo de Emergencias contabilizaba más de 550 evacuados y autoevacuados, contra unos 400 apenas dos días antes. El Paraná alcanzó 7,43 metros en la capital provincial, por encima del límite de evacuación de seis metros; en Itatí superó los ocho metros y en Paso de la Patria llegó a 7,79, con el agua metida en zonas habitadas. Sobre el río Uruguay, Paso de los Libres marcó 7,88 metros y la crecida invadió la calle y el paseo costero. Además, un temporal con granizo golpeó el viernes las zonas rurales de Goya, Lavalle, Perugorría y Santa Lucía.
La explicación está aguas arriba. La crecida se vincula con lluvias abundantes en las cuencas altas, sobre todo en Brasil, y con cambios en la operación de las represas de Itaipú y Yacyretá. Un informe reciente de la entidad binacional Yacyretá indicó que el aporte de agua acumulado en octubre está 92% por encima del promedio y anticipó más precipitaciones en las cuencas que alimentan al río, lo que hace temer que la situación en el Litoral no se normalice en el corto plazo.
En Neuquén el problema fue otro: los desbordes repentinos de cañadones. En Aguada San Roque, en plena zona de Vaca Muerta, el temporal dejó fuera de servicio los dos caminos de acceso, uno de ellos conectado con la Ruta Provincial 7, y la Comisión de Fomento pidió a los vecinos no circular. El director provincial de Defensa Civil, Carlos Cruz, explicó que la prioridad fue garantizar comida, agua potable, medicamentos y forraje a los pobladores aislados. Hubo operativos en Piedra del Águila, Piedra Pintada, Rincón de los Sauces y Villa del Puente Picún Leufú.
El impacto también se siente en la producción. Los ganaderos del Litoral aceleraron el traslado de animales desde las islas hacia campos más altos, y se calcula que más de 900.000 cabezas de ganado están expuestas en Santa Fe, Chaco y Corrientes. En paralelo, las autoridades correntinas reforzaron la atención sanitaria ante el riesgo de que el agua estancada favorezca la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, mientras Vialidad Nacional limpia alcantarillas y desagües en las rutas nacionales 12, 14, 118 y 123 para evitar daños mayores.
Lo que viene no trae alivio inmediato. El SMN sostiene alertas por tormentas en el norte del país y una alerta amarilla para el oeste de Añelo, en Neuquén, y el fenómeno de El Niño, que suele traer lluvias por encima de lo normal en el noreste, seguirá condicionando el clima en los próximos meses. Las provincias afectadas mantienen activos sus comités de emergencia y piden a los vecinos de zonas ribereñas seguir solo la información oficial y estar atentos ante una eventual orden de evacuación.
Con información de Infobae y Primero Chaco


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