La fiebre desatada por el desembarco de BTS en la Argentina regaló una escena digna de una comedia cinematográfica en pleno centro porteño. Lejos de recluirse en la suite presidencial de su hotel cinco estrellas, dos de los líderes del fenómeno global del K-Pop, RM y J-Hope, decidieron salir a caminar por el asfalto de Buenos Aires e irrumpieron junto a una comitiva de catorce personas en Bari Coffee & Drinks, un pequeño local de café de especialidad ubicado en Avenida Corrientes 1513.
Lo más insólito del episodio ocurrió detrás del mostrador: el barista de turno, José Reyes, se encontraba completamente solo frente a la máquina expreso y los atendió sin tener la menor idea de que estaba frente a dos de los músicos más famosos del planeta. “Cuando entraron supuse que eran conocidos por los custodios en la vereda, pero como estaba solo y pidieron catorce cafés de golpe, solo me enfoqué en sacar las comandas rápido para no hacerlos esperar”, confesó el joven, quien recién cayó en la cuenta de quiénes eran cuando una vecina del barrio se acercó a advertirle en voz baja.
Sentados en las banquetas altas contra una barra de mármol verde como dos porteños más, los artistas surcoreanos quedaron tan cautivados con la atención que llamaron a su traductor oficial para conversar con el empleado. Ambos pidieron la bebida estrella de la casa, un café con leche y almíbar artesanal de pistacho valuado en $6.500, cuya espuma decorada con un corazón verde enamoró a RM al punto de fotografiarla y compartirla ante sus más de 53 millones de seguidores en Instagram.
Para Florencia Marenco y los cuatro amigos emprendedores que levantaron el comercio desde cero hace apenas un año y medio, el espaldarazo internacional se transformó en un milagro comercial inmediato. Con miles de fanáticas del grupo acercándose a replicar la foto en el espejo donde posaron sus ídolos, la sorpresiva merienda porteña se consagró como la anécdota más entrañable de la visita de la banda al país.


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