Rosario Central consiguió el viernes por la noche un triunfo que lo deja como único puntero de la Tabla Anual, pero el 2 a 1 sobre Sarmiento en Junín quedó tapado por una tormenta arbitral. El gol de la victoria llegó a los 49 minutos del segundo tiempo, con el local reducido a nueve jugadores, y el apellido del juez Andrés Merlos se transformó en uno de los temas más comentados de X en Buenos Aires y en todo el país durante la madrugada del sábado.
El partido había empezado bien para el equipo de Facundo Sava, que se puso en ventaja con una buena acción colectiva terminada por Manuel García. Poco después empató Gastón Ávila, que esa noche jugó como un auténtico centrodelantero. En el complemento, Renzo Orihuela vio la roja por derribar como último hombre a Enzo Copetti, y a tres minutos del final el VAR, a cargo de José Carreras, llamó a Merlos para revisar un planchazo de Santiago Salle sobre Ávila: la amarilla inicial se convirtió en expulsión. Con ocho minutos de descuento, Ávila volvió a aparecer de zurda en el área y selló el 2 a 1.
La bronca en el estadio tiene historia. Según repasó La Nación, no es la primera vez que una actuación de Merlos es señalada por favorecer al conjunto rosarino, un club que en el ambiente se considera cercano al poder de la AFA y de su presidente, Claudio "Chiqui" Tapia. A eso se suma que Central ya había festejado en un escritorio una estrella el año pasado y ahora quiere ganar la Tabla Anual dentro de la cancha. Además de las dos rojas, el árbitro amonestó a cuatro futbolistas locales durante el desarrollo del juego.
En el final todo se desmadró. Vieron la tarjeta roja casi todos los integrantes del banco de suplentes de Sarmiento, empezando por el propio Sava, que estalló contra la terna arbitral. Del otro lado, Copetti defendió las decisiones con una frase que se viralizó enseguida: "Las rojas eran rojas". En redes, los hinchas de distintos clubes compartieron clips de las jugadas y reclamaron explicaciones, mientras otros remarcaban que las dos expulsiones tuvieron respaldo de las imágenes.
En lo deportivo, la victoria vale oro. Central suma 59 puntos y le queda un solo partido, en el Gigante de Arroyito ante Estudiantes de Río Cuarto, que ya descendió. Detrás aparecen Boca y Argentinos Juniors, con 57: el Xeneize todavía debe jugar el Superclásico ante River en la Bombonera y luego recibirá a Defensa y Justicia, mientras que el Bicho visitará a Atlético Tucumán y cerrará en casa ante Huracán. Los tres primeros de la tabla se clasifican a la Copa Libertadores 2027.
La noche dejó, además, una preocupación para Jorge Almirón. Ángel Di María, la gran figura del equipo, salió a los 12 minutos del segundo tiempo con dolor en la pierna izquierda y siguió el resto del encuentro con hielo en la zona. Su reemplazante fue Julián Fernández. Sarmiento, que pelea por meterse entre los ocho mejores de su zona con Junior Marabel y Julián Mavilla como figuras, se quedó con las manos vacías y con la sensación de haber sido perjudicado en un partido que tenía controlado durante buena parte de la primera hora de juego.
Lo que viene promete más debate. Es probable que el club de Junín pida los audios del VAR y que la Comisión de Árbitros deba volver a dar explicaciones sobre Merlos. En la cancha, la definición de la Tabla Anual quedará atada a lo que haga Boca este domingo ante River y en la última fecha, mientras Central espera con la calculadora en la mano y la ilusión de dar la vuelta olímpica en su estadio. Para el fútbol argentino, en tanto, queda otra noche de sospechas que vuelve a poner en discusión el uso del VAR y la designación de los árbitros en los partidos decisivos.
Con información de La Nación e Infobae.
Foto: La Nación.


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