La clasificación de Estudiantes de La Plata a la final de la Copa Libertadores todavía no está a salvo. Flamengo, que quedó eliminado por penales en el Maracaná, presentó un reclamo formal ante la Conmebol para impugnar el pase del equipo argentino, con el argumento de que Marcos Rojo fue alineado de manera irregular en la revancha. El club de Río de Janeiro pide que le den el partido ganado por 3 a 0 y, de esa forma, quedarse con el lugar en la definición que el Pincha consiguió dentro de la cancha. El Pincha ya fue notificado y prepara su defensa.
Los números de la serie explican la bronca brasileña. Los dos partidos de semifinales terminaron 0 a 0, primero en el estadio UNO de La Plata y después en Río, y el conjunto que dirige Alexander Medina se impuso 3 a 2 en la tanda de penales. Rojo fue titular como lateral izquierdo en el Maracaná y jugó hasta los 30 minutos del segundo tiempo, cuando le dejó su lugar a Tomás Palacios. Para Flamengo, esa presencia viola el reglamento y debe castigarse con lo que prevé el artículo 19 del Código Disciplinario de la Conmebol para los casos de inscripción indebida.
La historia arrancó antes del partido de ida. El defensor llegó de urgencia a Estudiantes, tras un traspaso conflictivo desde Racing, para cubrir las bajas en la zaga, y el club lo anotó en lugar del lesionado Gabriel Neves. Pero la Conmebol rechazó la inscripción: entendió que no se cumplían las condiciones del reglamento de transferencias de la FIFA, ya que el mercado de pases de la AFA estaba cerrado al momento del trámite. Estudiantes recurrió entonces al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), que le dio luz verde para jugar la revancha, aunque con una advertencia clave: cualquier consecuencia posterior correría por cuenta del club.
En esa "zona gris" se apoya ahora el Mengao. Su dirigencia sostiene que la habilitación del TAS fue provisoria y que la Conmebol nunca autorizó formalmente al jugador, por lo que el riesgo era exclusivamente del equipo platense. En La Plata, sin embargo, no hay alarma. Desde el entorno de Juan Sebastián Verón transmitieron tranquilidad y remarcaron que la inclusión de Rojo estuvo respaldada legalmente: el futbolista figuraba en la lista de buena fe desde las 11 de la mañana del día del partido en Brasil.
Los brasileños también desempolvaron un antecedente. En 2018, la Conmebol castigó a Santos por haber alineado al uruguayo Carlos Sánchez en los octavos de final ante Independiente: el empate 0 a 0 de la ida se transformó en una derrota 3 a 0 y el equipo paulista terminó afuera. La diferencia, que en Estudiantes subrayan, es que Sánchez arrastraba una suspensión pendiente de su paso por River, mientras que Rojo jugó con un fallo favorable del máximo tribunal del deporte. Un abogado especialista consultado por el diario Olé opinó que es difícil encontrar fundamentos para cuestionar a un jugador habilitado por el TAS.
El club platense suma otro argumento a su favor: Rojo ya había jugado ante San Lorenzo en Boedo después de recibir la habilitación, sin que nadie objetara nada. Mientras tanto, en Brasil la apuesta es clara: que una resolución administrativa revierta lo que pasó en el césped. Todo indica que los cariocas están dispuestos a llevar la discusión hasta las últimas consecuencias, aunque los especialistas consultados por la prensa argentina dudan de que el reclamo pueda prosperar.
Lo que viene es un trámite contrarreloj. Estudiantes tiene plazo hasta el lunes para presentar su descargo y después la Conmebol deberá resolver si da lugar o no al planteo brasileño. Si lo rechaza, como esperan en La Plata, el equipo de Medina podrá enfocarse de lleno en la final, prevista para el sábado 28 de noviembre en el estadio Centenario de Montevideo. Si lo acepta, se abriría un escándalo de proporciones y una nueva batalla judicial que, casi con seguridad, volvería a terminar en el TAS.
Con información de TN y Clarín


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