El misterio sobre el paradero de Flávio Bolsonaro terminó este martes de la peor manera para la Justicia brasileña: el senador que perdió el balotaje del domingo frente a Luiz Inácio Lula da Silva salió de Brasil pese a tener prohibido abandonar el país y llegó a Estados Unidos junto a su esposa, Fernanda, y sus dos hijas. Funcionarios del gobierno norteamericano le confirmaron a la cadena CNN que el excandidato ya aterrizó, y un alto funcionario del Departamento de Estado aseguró, bajo reserva de identidad, que la familia "recibirá sus respectivas visas" y podrá ingresar al país.
La salida se concretó en abierto desafío a una orden del juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, que el lunes le había dado 24 horas para entregar su pasaporte común y el diplomático, le prohibió dejar el territorio y mandó cargar una alerta en los controles migratorios. Flávio prometió en un video que iba a entregar los documentos y que se defendería de "esta aberración", pero el plazo venció a las 11 de este martes sin noticias suyas. La Policía Federal canceló los pasaportes y avisó del incumplimiento al magistrado. Todavía no se sabe por qué país salió ni en qué ciudad norteamericana aterrizó.
La sospecha de fuga había arrancado de madrugada en Misiones. Un avión Gulfstream G400 de la empresa Baires Fly, matrícula LV-JQW, despegó del Aeroparque porteño el lunes a la noche y aterrizó en Puerto Iguazú con trámites iniciados para cuatro pasajeros y tres tripulantes. Migraciones controló la aeronave, aseguró que la documentación estaba en regla y que no figuraba ningún plan de vuelo con la familia Bolsonaro. Según el diario Folha de S. Paulo, aliados del senador sostienen que partió desde la Argentina, pero no desde Iguazú, y que la aparición de su nombre en esa lista habría sido una maniobra para despistar.
La misma Folha publicó, citando a personas cercanas al clan con contactos en la Casa Blanca, que el gobierno de Donald Trump estaba al tanto de la salida, que habría participado activamente del plan y que le otorgaría asilo político. En la Casa Rosada se apuraron a despegarse: "No tenemos nada que ver", respondieron fuentes oficiales a La Nación, y sobre un posible paso del senador por territorio argentino se limitaron a un ambiguo "no nos consta". A la mañana, el vocero Adrián Ravier había negado que Bolsonaro pidiera asilo en el país.
La oposición no se conformó con esas respuestas. La senadora Juliana Di Tullio exigió que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, explique si se usó la frontera argentina para escapar, y el diputado socialista Esteban Paulón presentó un pedido de informes a Migraciones. Las sospechas crecen porque Javier Milei es aliado de Trump y de los Bolsonaro, participó de la campaña del senador, se reunió este mes en Washington con su hermano Eduardo y todavía no felicitó a Lula, que ganó con el 51,7% frente al 48,2%.
En Brasil, los diputados del Partido de los Trabajadores Lindbergh Farias y Rogério Correia, junto a la legisladora electa Ana Elisa, le pidieron a De Moraes la prisión preventiva del senador y su inclusión en la difusión roja de Interpol, el aviso que circula entre 196 países para ubicar a un prófugo. Además reclamaron que las autoridades argentinas entreguen las listas de pasajeros y digan quién contrató el avión. Flávio enfrenta causas por presunto lavado de dinero y su entorno ya habla de "persecución política".
La historia familiar le da a la fuga un aire de déjà vu. Eduardo Bolsonaro vive en Texas desde 2025, obtuvo la residencia permanente y había dicho días atrás que, si su hermano perdía, estaba a favor de que se fuera del país. Su padre, Jair Bolsonaro, ya se había refugiado en Orlando antes de la asunción de Lula en 2023 y hoy cumple 27 años de condena en prisión domiciliaria. Ahora se espera que el Supremo resuelva el pedido de detención, que Washington aclare qué tipo de visado le dará y que la Argentina responda los pedidos de informes en el Congreso.
Con información de La Nación, Infobae y Clarín
Foto: TN/AP


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