La exvicepresidenta de Estados Unidos Kamala Harris reapareció con fuerza en la recta final de la campaña para las elecciones de medio mandato del martes 3 de noviembre. En un acto en Macon, en el estado de Georgia, la dirigente demócrata que perdió las presidenciales de 2024 frente a Donald Trump llamó a los votantes a ir a las urnas contra lo que definió como la "tiranía" del presidente republicano. Su regreso a los escenarios, a menos de una semana de los comicios, encendió la campaña y reavivó las especulaciones sobre su futuro político.
"Sé que para muchos de nosotros, durante el último año y medio, ha sido difícil. Hemos pasado por un abanico de emociones, desde la ira hasta la tristeza, la depresión, la frustración y la sensación de impotencia y desesperanza. Pero la cuestión es esta: ese momento ha terminado", lanzó Harris ante sus seguidores. Luego sostuvo que los padres fundadores del país previeron que llegaría "un momento como este", en el que un mandatario intentaría someter a los demás poderes del Estado, y remató: "Cuando nos enfrentamos a una tiranía de este tipo, tiene que llegar un momento en el que activemos el poder del pueblo. Y ese momento es ahora".
La elección de Georgia como escenario no fue casual. Se trata de un estado que votó por Trump hace dos años y que ahora aparece como decisivo para la "ola demócrata" que anticipan algunas encuestas. Allí, los demócratas buscan retener la banca del senador Jon Ossoff, clave para pelear el control de la Cámara Alta, y llevar a la gobernación a Keisha Lance Bottoms, que se convertiría en la primera mujer y la primera afroamericana en conducir ese estado. Trump estuvo en Georgia la semana pasada para movilizar a su electorado, y el expresidente Barack Obama hizo campaña allí el miércoles.
En juego está el control del Congreso, que hoy está en manos republicanas en ambas cámaras. Los sondeos a nivel nacional muestran una probable victoria demócrata en la Cámara de Representantes y abren la posibilidad de que la oposición también le arrebate al oficialismo la mayoría en el Senado. Según esas mediciones, el malestar se explica sobre todo por la inflación y por la guerra de Irán, dos temas que dominaron la campaña. Un Congreso opositor le pondría un freno importante a la agenda de Trump en sus últimos dos años de mandato.
El regreso de Harris tiene también una lectura en clave 2028. La exvicepresidenta de Joe Biden, que en 2024 reemplazó al entonces presidente como candidata demócrata y terminó derrotada por Trump, no descarta volver a competir por la Casa Blanca, y cada aparición pública alimenta esa posibilidad. Su discurso en Macon, con un tono de reconstrucción después de "un año y medio" difícil para los votantes demócratas, buscó conectar con el desánimo que dejó aquella derrota y transformarlo en movilización. En el partido, su figura sigue siendo una de las más convocantes.
Para la Argentina, el resultado no es un tema menor. El gobierno de Javier Milei construyó una alianza muy estrecha con Trump, que incluyó el respaldo financiero del Tesoro estadounidense en 2025, y en Buenos Aires siguen con atención cualquier cambio en el equilibrio de poder en Washington. Un Congreso dominado por los demócratas podría endurecer el control sobre la política exterior de la Casa Blanca, incluidos los apoyos a gobiernos aliados de la región, aunque la relación entre los dos presidentes no depende directamente de los legisladores.
Lo que viene son cinco días de campaña frenética antes de la votación del martes, en la que se renovarán todas las bancas de la Cámara de Representantes y alrededor de un tercio del Senado, además de varias gobernaciones. Harris seguirá su gira y los demócratas apuestan a que su figura, junto a la de Obama, movilice a los votantes desencantados. Del otro lado, Trump intentará sostener sus mayorías en un escenario que las encuestas pintan cuesta arriba. El miércoles, el mapa político de Estados Unidos puede ser muy distinto.
Con información de TN y Clarín
Foto: TN / EFE


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