La controvertida trama sentimental y penal que tiene como protagonistas a Facundo Moyano y la modelo Candela Arizaga sumó una derivación insospechada en los tribunales de la Ciudad de Buenos Aires. Tras haber aterrizado en el país luego de un prolongado viaje por Europa, la influencer resolvió faltar a la evaluación pericial ordenada por la Justicia ante la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), alterando por completo los plazos procesales de la causa.
La decisión de no concurrir a la citación fue confirmada por su defensa legal encabezada por el abogado Roberto Herrera, quien argumentó que su representada ya prestó declaración y aportó informes psicológicos privados para no revictimizarse. La medida de la fiscalía buscaba establecer si existieron presiones externas sobre la joven, sobre todo después de que ambos fueran fotografiados juntos y a los besos en Madrid, esquivando en el exterior la prohibición de contacto que rige en suelo argentino.
En paralelo a la inasistencia judicial, el letrado formalizó una presentación para solicitar el levantamiento urgente de la medida perimetral de restricción que pesa sobre el exdiputado nacional. La defensa insiste en que Arizaga no tiene intenciones de instar la acción penal por presuntas lesiones leves, buscando cerrar definitivamente el expediente para blanquear la continuidad de su vínculo de pareja.
A la par de las negociaciones en los juzgados, las versiones sobre planes de casamiento y los insistentes rumores de embarazo que la modelo prefirió no desmentir categóricamente mantienen encendidas las alertas del espectáculo. Resta ahora conocer si el juez de la causa accederá al cese de las medidas cautelares o si mantendrá la intervención del Estado ante un caso que combina exposición mediática, política y controversia judicial.

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