Ya hay juez para el partido que paraliza al país. La Liga Profesional de Fútbol confirmó que Nicolás Ramírez será el árbitro del Superclásico entre Boca Juniors y River Plate, que se jugará el domingo 1 de noviembre a las 15 en La Bombonera por la fecha 15 del Torneo Clausura 2026. La designación, que se conoció el martes por la noche, encendió de inmediato las redes: el nombre del juez se metió entre las tendencias de X y los hinchas de los dos lados desempolvaron videos de las polémicas que lo tuvieron como protagonista en este mismo clásico.
Será la cuarta vez que el juez nacido en González Catán, de 39 años, dirija el duelo más importante del fútbol argentino. Lo acompañarán Maximiliano Del Yesso y Pablo González como asistentes y Sebastián Zunino como cuarto árbitro. En la sala del VAR estará Silvio Trucco, con Gastón Suárez como asistente. El historial de Ramírez en Superclásicos registra dos victorias de River y una de Boca, y en toda su carrera dirigió 21 veces al Millonario y 14 al Xeneize, según el repaso que hizo Clarín.
El antecedente que más duele en la Ribera es el del 21 de septiembre de 2024. Aquella tarde River, ya con Marcelo Gallardo, ganó 1 a 0 en La Bombonera con gol de Manuel Lanzini, y sobre el final Ramírez fue al monitor y anuló el empate de Milton Giménez porque la pelota le había rebotado en la mano antes de entrar. En Boca todavía sostienen que en esa misma jugada Franco Armani le había cometido penal al delantero, una lectura que respaldaron voces del arbitraje como Javier Castrilli.
Del otro lado también tienen facturas pendientes. En el cruce del 9 de noviembre de 2025, que Boca ganó 2 a 0 en su estadio, en River reclamaron una falta de Giménez sobre Paulo Díaz en la jugada previa al gol de Exequiel Zeballos y se quejaron por las infracciones de Marcos Rojo que quedaron sin tarjeta. Ese día, además, el juez cobró un penal para el local que después revirtió por indicación del VAR. En abril de ese año, en el Monumental, había mostrado su perfil más severo: once amonestados en el 2 a 1 de River.
La designación de Trucco en el VAR sumó todavía más ruido. Los hinchas de Boca le apuntan por el Superclásico de 2023 en el Monumental, cuando desde la cabina no intervino en un penal que terminó en gol de Miguel Borja, y recuerdan que en 2014 no expulsó a Leonel Vangioni por una patada a Juan Manuel Martínez en una semifinal de la Copa Sudamericana. En las redes también circula que su hermano Ángelo, también árbitro, es simpatizante del club de Núñez, algo sobre lo que Silvio nunca habló.
En los clubes eligieron la prudencia, al menos en público. Juan Román Riquelme evitó cuestionar a los jueces en el canal Azz Stream: "Cuando a un equipo le toca perder, culpamos al árbitro", dijo, y agregó que no le parece bien "salir en la tele a hablar mal de un árbitro" porque "se pueden equivocar". En River, en cambio, el malestar con el VAR viene de antes: tras el triunfo ante Racing, Ponzio, Correa y Montiel se quejaron por las revisiones en los últimos partidos.
Lo que está en juego explica la tensión. Si gana, Boca puede asegurarse un lugar en la próxima Copa Libertadores y quedar muy cerca de quedarse con la Tabla Anual, donde ahora comparte la cima con Argentinos Juniors. River, en tanto, necesita los tres puntos para frenar a su eterno rival y mantener vivas sus chances, hoy reducidas, de clasificar a la copa por esa vía. Hasta el domingo, cada declaración y cada fallo de la fecha pasarán por la lupa de un Superclásico que ya se juega fuera de la cancha.
Con información de Infobae, Clarín y TN


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