El fútbol europeo vivió este viernes un momento de máxima tensión: Vincent Kompany, entrenador del Bayern Múnich, se desplomó en el predio de entrenamiento del club y tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital de Múnich. El técnico belga, de 40 años, acababa de dirigir la práctica del plantel profesional y se había quedado a observar la sesión del equipo sub 23 cuando sufrió el colapso. La noticia la anticipó el diario Bild y minutos después la confirmó el propio club a través de un comunicado oficial.
Según la reconstrucción de la prensa alemana, a las 15.54, hora local, se pidió la presencia del helicóptero sanitario Christoph 1, que partió desde el hospital de Harlaching y aterrizó en el centro de entrenamiento de la calle Säbener Straße. Finalmente, el entrenador fue llevado en ambulancia a un centro de salud de la capital bávara. La práctica del segundo equipo se suspendió en el acto, cuando la mayoría de los jugadores del primer equipo ya estaban en el vestuario. Testigos citados por Bild describieron la escena como "dramática y profundamente conmovedora".
"Vincent Kompany tuvo que acudir a tratamiento médico tras un colapso durante el entrenamiento del FC Bayern amateur", informó la entidad. El texto agregó que el técnico será sometido a exámenes exhaustivos y permanecerá bajo atención médica, mientras su cuerpo técnico se hará cargo de los entrenamientos y de los partidos. Por su parte, la edición alemana de Sky Sports se limitó a señalar que su estado es estable, aunque el club no precisó qué le provocó el desvanecimiento ni cuánto tiempo deberá quedar internado.
El episodio no llegó de la nada. El exdefensor del Manchester City arrastraba desde la semana pasada una fuerte infección viral. Durante la goleada 6-1 sobre el Leipzig de Martín Demichelis, el sábado 17 de octubre, tuvo que recostarse en el sofá del vestuario del Allianz Arena en el entretiempo y después del partido, y no dio entrevistas, aunque poco después ya estaba analizando jugadas en su computadora. Ese día siguió todo el encuentro sentado en el banco. A eso se suma una molestia en la cadera que, según Bild, le dificulta subir escaleras y permanecer de pie durante mucho tiempo, aunque no estaría relacionada con el virus.
El lunes no se presentó a la práctica y fue revisado por los médicos del club, encabezados por Roland Schmidt. El martes tampoco pudo dirigir el ensayo previo al duelo de Champions League ante el Arsenal y en la conferencia de prensa lo reemplazó su ayudante, Aaron Danks: "Lo más importante es que descanse y se tome el tiempo que necesite". Sin embargo, el miércoles reapareció en el banco en el empate 2-2 y admitió: "Me agarré un virus bastante fuerte, no escuché a mi cuerpo y en algún momento el cuerpo dijo basta". Y completó: "Naturalmente me siento mejor; de lo contrario, no estaría aquí hoy".
La reacción del club fue inmediata. "La salud de Vincent Kompany es nuestra máxima prioridad. Haremos todo lo posible para que se recupere pronto. Está recibiendo toda la atención médica necesaria y dispondrá de todo el tiempo que necesite", afirmó Max Eberl, director deportivo del Bayern, quien también expresó su plena confianza en los colaboradores del entrenador. En Alemania, la noticia sacudió la agenda deportiva de la tarde, sobre todo porque apenas dos días antes el propio entrenador había asegurado en público que se sentía mejor y que cada día iba a estar un poco mejor.
Ahora la incógnita es cuándo podrá volver al banco. El calendario del Bayern no da tregua: el domingo enfrenta al Friburgo por la Bundesliga, el miércoles 28 recibe al Magdeburgo por la Copa de Alemania, el sábado 31 juega el clásico ante el Borussia Dortmund y el martes 3 de noviembre viaja a España para enfrentar al Atlético de Madrid por la Champions. Hasta que lleguen los resultados de los estudios, el equipo quedará en manos de su cuerpo técnico.
Con información de Infobae y Clarín.


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