Una carta abierta publicada en las últimas horas sacudió la sensibilidad del ambiente artístico con una confesión que hasta el momento se mantenía en la más estricta reserva familiar. Al cumplirse exactamente un año de lo que definió como su verdadero “renacer”, Mery del Cerro relató el calvario que atravesó tras someterse a una intervención quirúrgica de urgencia para extirparle un tumor abdominal de siete centímetros que desconcertó a la comunidad médica.
La pesadilla comenzó con un persistente malestar estomacal que rápidamente derivó en estudios de complejidad y un diagnóstico que congeló su rutina. La actriz detalló los eternos 40 días de incertidumbre que padeció a la espera de las biopsias definitivas, mientras los especialistas le advertían que se trataba de un caso de estudio clínico sumamente atípico que ameritaba ser expuesto en congresos de medicina por su rareza y evolución.
En medio de ese panorama desgarrador, la modelo reveló que un puente inesperado fue determinante para encontrar contención en su momento de mayor debilidad. Con profunda gratitud, destacó la intervención providencial de su colega Viviana Saccone, quien propició el encuentro con Lila Dubra, una mujer a la que catalogó sin rodeos como su “ángel de la guarda” y cuyo acompañamiento espiritual resultó clave para atravesar el proceso terapéutico.
Sostenida incondicionalmente por su pareja Meme Bouquet y respaldada por el equipo del cirujano Rodrigo Moranazzi, Del Cerro celebró la recuperación total de su salud y la oportunidad de reiniciar sus proyectos laborales con otra intensidad. El emotivo testimonio cosechó de inmediato una ola de mensajes de aliento de primeras figuras del espectáculo, conmovidas por una historia de superación que la actriz decidió compartir para concientizar sobre el valor de la vida.


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