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Cuenta regresiva en Washington: qué se juega Trump el martes y por qué el resultado se mira con lupa desde la Casa Rosada

A dos días de las elecciones de medio término en Estados Unidos, la gran incógnita ya no es solo quién controlará el Congreso, sino cuánto poder le quedará a Donald Trump para los dos últimos años de su mandato. El martes 3 de noviembre, unos 250 millones de votantes habilitados podrán renovar las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 del Senado y elegir 36 gobernadores. Aunque el nombre del presidente no figura en ninguna boleta, los comicios funcionan como un plebiscito sobre su segunda gestión, y en la Argentina se siguen con especial atención por el estrecho vínculo con Javier Milei.

Las encuestas no le sonríen al oficialismo. La desaprobación de Trump ronda el 60% y un sondeo de Emerson College ubicó su aprobación en el 37%, el nivel más bajo que registró esa encuestadora. A nivel nacional, los demócratas aventajan a los republicanos por entre 7 y 12 puntos, y las proyecciones de The Cook Political Report les asignan entre 227 y 240 bancas en la cámara baja, lo que sería su mejor cosecha desde 2009. El Senado aparece más parejo, con batallas decisivas en Kansas, Iowa, Maine, Texas, Ohio, Alaska y Michigan.

El contexto explica el malhumor del electorado. Los especialistas señalan que la inflación, el precio de los combustibles y de los alimentos, la agresiva política migratoria y la guerra con Irán erosionaron el respaldo al presidente, incluso dentro de su propio partido. En el cierre de campaña, Trump se puso al hombro los actos en estados clave y llegó a pedirles a sus seguidores en San Antonio que votaran como si él estuviera en la boleta. Al mismo tiempo, la lista de candidatos republicanos que tomaron distancia de su figura fue creciendo a medida que se acercaba la votación.

En la Argentina, la pregunta es qué pasaría con la alianza entre ambos gobiernos. Michael Shifter, expresidente del Inter-American Dialogue, afirmó a Clarín que ningún otro líder latinoamericano está tan en sintonía con Trump como Milei, y que sin ese vínculo personal habría sido difícil imaginar el rescate de US$20.000 millones. Sin embargo, advirtió que un Congreso demócrata podría exigir más transparencia sobre ese paquete y hasta investigarlo, por su posible influencia en las elecciones argentinas de 2025, aunque estimó que la orientación general de la relación no cambiaría demasiado.

Otros expertos coinciden en que el margen de maniobra de la Casa Rosada podría achicarse. Benjamin Gedan, del Stimson Center, recordó que la cercanía con Milei ya le genera costos a Trump, porque los ganaderos estadounidenses ven a la Argentina como competencia y los votantes del movimiento MAGA desconfían de cualquier rescate financiero. Además, tras la reelección de Lula da Silva en Brasil, el presidente argentino quedó como el principal aliado de Washington en la región, lo que podría convertirlo en un blanco para los demócratas.

No todos ven un cambio drástico. Kezia McKeague, de la consultora McLarty, sostuvo que la relación bilateral depende sobre todo del Poder Ejecutivo, que tiene amplio margen en comercio y política exterior, y que un presidente con el Congreso en contra suele concentrarse todavía más en la agenda internacional. En la misma línea, los analistas subrayan que la Argentina conserva atractivos estructurales para Estados Unidos, como sus reservas de litio y cobre, el crecimiento de su producción energética y la competencia con China por la influencia en la región.

Lo que viene puede reconfigurar el tablero. Si los demócratas se quedan con una o ambas cámaras, tendrán herramientas para frenar la agenda legislativa de Trump, trabar nombramientos y abrir investigaciones sobre su gestión, mientras el Partido Republicano empezará a discutir su futuro de cara a 2028, con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio como principales aspirantes. Desde Buenos Aires, el Gobierno seguirá el escrutinio con atención, consciente de que buena parte de su estrategia externa depende de la suerte política de su principal socio.

Con información de La Nación y Clarín.

Foto: La Nación.

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