Un Learjet 60 con nueve personas a bordo se estrelló este domingo en una zona residencial de Greenacres, en el condado de Palm Beach, Florida. La aeronave, matrícula N722BD, había despegado de Austin, Texas, con destino a North Eleuthera, en las Bahamas. Según datos de rastreo, entró en un picado casi vertical a más de 30.000 pies por minuto antes de impactar cerca de Military Trail, entre Cresthaven Boulevard y 10th Avenue North. El choque generó un gran cráter, una bola de fuego y destrucción en el barrio de casas móviles.
El accidente ocurrió alrededor de las 12:50 hora local, a unos cuatro millas al sur del aeropuerto de Palm Beach —recientemente renombrado en honor a Donald Trump— y a entre cinco y siete millas de Mar-a-Lago. Trump había estado en la zona más temprano ese día, pero partió en el Air Force One más de una hora antes. Las autoridades locales cerraron ambos sentidos de Military Trail y advirtieron a los automovilistas que eviten el área. Videos difundidos en redes muestran el descenso final y el impacto que dejó escombros en llamas y daños visibles en el terreno.
La FAA confirmó que iban nueve personas a bordo y que el jet se dirigía a las Bahamas. La NTSB liderará la investigación junto a la FAA. Hasta ahora no hay un balance oficial cerrado de víctimas, aunque varios reportes hablan de múltiples fatalidades y describen el hecho como un incidente de múltiples víctimas. El operador del avión es la LLC LR60271, registrada en Delaware. No se conocen aún los nombres de los ocupantes.
Rumores de misiles y lo que realmente se sabe
La cercanía a Mar-a-Lago y el hecho de que a fines de octubre se desplegaron sistemas de defensa aérea Avenger (misiles de corto alcance) alrededor de la propiedad y del aeropuerto alimentaron especulaciones en redes. Algunos usuarios aseguraron que el jet había sido derribado. Sin embargo, no hay evidencia que respalde esa versión. Los Avenger están pensados para amenazas a baja altura y el Learjet se encontraba a altitud de crucero cuando comenzó el picado.
Medios locales desmintieron los rumores de misil y señalaron que surgieron por la demora en la información oficial y por la ubicación del accidente. Un descenso tan abrupto y violento es más consistente con una falla catastrófica o pérdida de control que con un impacto de misil desde tierra a varios kilómetros de distancia. La investigación de la NTSB determinará la causa. El caso sigue en desarrollo y las autoridades aún no confirmaron el número exacto de víctimas ni si hubo afectados en tierra

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