El Palacio de Buckingham confirmó que la princesa Ana, hermana del rey Carlos III, viajará a las Islas Malvinas y a las Georgias del Sur a partir del lunes 9 de noviembre, junto a su esposo, el vicealmirante Timothy Laurence. La gira se extenderá hasta el 20 y fue presentada oficialmente como una visita patrimonial y conmemorativa. Sin embargo, su calendario coincide con una semana decisiva para el reclamo argentino: el Tribunal Internacional del Derecho del Mar escuchará en Hamburgo la demanda del país contra el proyecto petrolero Sea Lion.
Según la agenda difundida, la princesa viaja en su rol de patrona del South Georgia Heritage Trust, una organización dedicada a proteger el patrimonio y el ambiente de las Georgias del Sur. En las islas se reunirá con miembros de la comunidad, visitará el faro de Cabo Pembroke, Tussac House y el flamante Complejo Deportivo Nacional, y asistirá a una recepción en la Government House de Stanley, donde la recibirá el gobernador Colin Martin-Reynolds. También recorrerá la base militar de Mount Pleasant, a unos 60 kilómetros de Puerto Argentino, y participará de un homenaje en el monumento a los caídos británicos de 1982.
El cruce de fechas no es menor. El tribunal de Hamburgo fijó para el 10 y 11 de noviembre las audiencias en las que escuchará a la Argentina y al Reino Unido por el desarrollo de Sea Lion, el yacimiento offshore con el que los isleños proyectan financiar buena parte de su futuro. Y el jueves 12, la Cámara de Diputados planea debatir la postergada ley de defensa de la soberanía, que endurece las sanciones a las empresas vinculadas a la explotación de recursos en el archipiélago, aunque varios bloques opositores objetan los capítulos que crean un polémico Consejo de Seguridad.
Para la comunidad isleña, la llegada de un miembro de la familia real es una señal de respaldo de Londres a lo que llaman su "derecho de autodeterminación" y una forma de transmitir que la corona quiere que el proyecto petrolero siga adelante. De hecho, la Asamblea Legislativa local presentó la semana pasada un ambicioso plan de infraestructura, bajo la figura de un fondo soberano de inversión, que prevé usar unos 300 millones de libras provenientes de regalías e impuestos del desarrollo offshore.
Ese plan incluye mejoras en la conectividad de las islas y en el puerto, un nuevo sistema de abastecimiento eléctrico, un parque eólico y un programa de viviendas pensado para los trabajadores que llegarían con la actividad petrolera. En el archipiélago, según la crónica de La Nación, los habitantes se muestran convencidos de que Sea Lion no se detendrá, más allá de los reclamos diplomáticos y judiciales de Buenos Aires. Argentina, por su parte, sostiene su reclamo de soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
No será la primera vez que la visita de la princesa genere ruido. En noviembre de 2022 estuvo en el archipiélago en coincidencia con el 40° aniversario del fin de la guerra, descubrió una placa por el estatus de ciudad otorgado a Stanley y se reunió con veteranos británicos. En aquella ocasión, la Cancillería argentina, entonces a cargo de Santiago Cafiero, rechazó y repudió sus actividades oficiales por considerar que se realizaban "en ejercicio de la ocupación ilegal británica" y volvió a pedir al Reino Unido que retomara las negociaciones de soberanía.
En los próximos días habrá que ver cómo reacciona el gobierno de Javier Milei, y de la Cancillería, ante una visita que se superpone con el momento más sensible del litigio. En las Georgias del Sur, la princesa tiene previsto reunirse con personal del British Antarctic Survey y homenajear al explorador Ernest Shackleton. Mientras tanto, la atención argentina estará puesta en Hamburgo, donde se juega una pulseada clave por el futuro de los recursos del Atlántico Sur.
Con información de La Nación, Infobae, Clarín y MercoPress
Foto: La Nación


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