El director de Quaest, Felipe Nunes, advierte de que siguen técnicamente empatados y, por tanto, “esa oscilación en el margen de error no nos permite sacar ninguna conclusión sobre remontada, cambio o ventaja”. El debate previsto para el viernes, el segundo entre ambos, puede ser decisivo. Mientras tanto, la campaña sigue con fuerza en la calle y las redes sociales. El presidente Lula está de mitin en Minas Gerais, el gran estado bisagra, y Bolsonaro sigue captando adhesiones como la del cantante Gustavo Lima, una megaestrella del sertanejo que suma 45 millones de seguidores en Instagram y 12 millones en X. La campaña en redes sociales sigue en efervescencia con millones de internautas movilizados.
La campaña electoral, que empezó en un ambiente de apatía, se animó con el resultado de la primera vuelta —Bolsonaro 47%, Lula 45% del voto válido— y ahora entra de lleno en la recta final con pronósticos que apuntan a un recuento ajustado el domingo por la noche. Brasil vota hace más de un cuarto de siglo en urna electrónica y el escrutinio es veloz pese a contar con casi 160 millones de electores. La leve caída de Bolsonaro, hijo del expresidente, podría obedecer a la agresividad y altanería que mostró en el debate del domingo. El Tribunal Superior Electoral sopesa prohibir los grupos de WhatsApp con contenido político-electoral 48 horas antes de las elecciones y 24 horas después. Si el veto se materializa, el principal damnificado sería el llamado “Ejército de Lula”, que ya cuenta con una tropa de siete millones de internautas

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