Foto: La Nación
El presidente Javier Milei eligió el corazón petrolero del país para defender su programa económico. Este lunes abrió la Expo Argentina Oil & Gas Patagonia 2026 en el Espacio DUAM de la ciudad de Neuquén, frente a las principales compañías del sector, y celebró que la Argentina superó por primera vez los US$10.000 millones de exportaciones en un solo mes. Con su habitual ironía, lanzó: “Qué tipo de cambio atrasado loco que tenemos, ¿no?”, en respuesta a quienes reclaman una devaluación.
El mandatario se apoyó en una catarata de números. Según expuso, Vaca Muerta producía en promedio unos 310.000 barriles diarios en 2023 y en agosto de este año superó los 670.000, más del doble. A nivel nacional, la producción de crudo pasó de 635.000 a 932.000 barriles por día, por encima del máximo histórico de 1998, y el país quedó “a pocos pasos del millón”. Las ventas externas de petróleo, que rondaban los 128.000 barriles diarios hace tres años, ya se duplicaron, y la balanza energética pasó de déficits de hasta US$5.000 millones a un saldo positivo de más de US$10.000 millones.
Para Milei, la explicación no está en el subsuelo sino en las reglas de juego. Recordó que en su primera semana de gestión liberó el precio del petróleo con el DNU 70/23 y terminó con el llamado barril criollo, y anticipó que el Gobierno espera llegar a 18.000 desregulaciones a fines de octubre. También reivindicó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI): afirmó que ya hay proyectos anunciados por más de US$210.000 millones, el 45% en hidrocarburos, y prometió que “en el largo plazo, la economía argentina va a ser todo un RIGI”.
El discurso tuvo un fuerte tono político. El Presidente elogió al gobernador neuquino, Rolando Figueroa, por haber sido de los primeros en adherir al régimen, y castigó a las provincias que no lo hicieron. Comparó a San Juan, que hoy tiene proyectos de cobre millonarios, con La Rioja, a la que acusó de emitir cuasimonedas para pagar sueldos, y dijo que cruzar a La Pampa “se asemeja a cruzar el muro de Berlín”. Tampoco se olvidó de Axel Kicillof: cuestionó que Buenos Aires no adhiera “por una cuestión ideológica” y después se queje de que el sistema no funciona.
Uno de los pasajes más comentados fue su comparación con el pasado. Milei sostuvo que, con la política energética anterior y el actual contexto internacional, el sector estaría unos US$20.000 millones abajo en lugar de US$10.000 millones arriba. “En otro contexto, hoy hubiéramos volado por los aires”, advirtió, y estimó que el país estaría atravesando una hiperinflación con una caída del PBI de entre el 10% y el 15%. Además, reiteró que los vencimientos de deuda por US$25.000 millones “ya están cerrados” y proyectó un superávit comercial cercano a los US$30.000 millones para este año.
La comitiva oficial incluyó a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y al jefe de Gabinete, Diego Santilli. Ante ellos, el jefe de Estado insistió en que la apreciación del peso es “el efecto colateral de convertirse en un país serio” y acusó a quienes piden devaluar de querer licuar los salarios. Según sus cuentas, este año las exportaciones argentinas superarán por primera vez los US$100.000 millones, y la combinación de compras de divisas, swaps con China y Estados Unidos e ingresos del RIGI conforman “un seguro” de US$125.000 millones.
El acto también funcionó como una pieza de campaña de cara a 2027. “Me niego a creer que los argentinos vamos a votar para atrás”, cerró el mandatario, que planteó la próxima elección como una disputa entre “el partido colectivista en todas sus versiones” y “el partido de la libertad”. Tras su paso por Neuquén, Milei tenía previsto viajar esta misma noche a España, en su tercera visita del año, donde el miércoles se reunirá con Isabel Díaz Ayuso y expondrá en el Nueva Economía Fórum de Madrid.
Con información de La Nación, Infobae y TN


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