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Liberados y con el subte otra vez en marcha: los metrodelegados redoblan la apuesta, la Ciudad promete denuncias y crece el reclamo de paro general

Foto: TN (Télam)

Después de una jornada caótica, el subte volvió a funcionar, pero el conflicto está lejos de terminar. Tras más de cinco horas sin servicio, las seis líneas y el Premetro se reactivaron a media tarde, después de que recuperaran la libertad los metrodelegados Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia, detenidos durante una protesta en la estación Juan Manuel de Rosas de la línea B. Lejos de bajar el tono, los gremialistas salieron a defender la medida, el Gobierno porteño anticipó denuncias penales y desde la izquierda y varios sindicatos se multiplicó el pedido de un paro general.

La secuencia empezó minutos antes de las 10, cuando la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro frenó toda la red en reclamo por las detenciones. El secretario general del gremio, Néstor Segovia, recuperó la libertad cerca del mediodía y denunció que lo habían golpeado durante el procedimiento. Dellecarbonara y Heredia, trasladados al CAD Norte de Chacarita, fueron liberados pasadas las 15. Antes hubo incidentes en Villa Urquiza, en el cruce de las avenidas Triunvirato y Roosevelt, donde manifestantes cortaron el tránsito hasta que la Policía de la Ciudad los corrió hacia la vereda. Cerca de las 16, los trenes ya circulaban, con demoras.

El origen del conflicto es una disputa con la concesionaria Emova por descuentos salariales y sanciones. Según la versión oficial, un trabajador abrió una puerta de emergencia para que los pasajeros pasaran sin pagar, en protesta por la suspensión de un compañero. La Unidad Fiscal Norte, a cargo de Natalia Pla, ordenó detenerlo y luego también a los delegados que intervinieron. El servicio había sido declarado esencial por la Ciudad en junio, y el Gobierno porteño intimó al gremio a garantizar una prestación mínima del 50% en cada línea, tal como prevé la Ley de Modernización Laboral.

Las posiciones quedaron en las antípodas. “La medida de fuerza nace cuando nos detienen”, explicó Heredia, que aseguró que la idea original era liberar molinetes y prometió seguir “defendiendo a los trabajadores”. La legisladora porteña Alejandrina Barry, del Frente de Izquierda, visitó a los detenidos y desmintió al jefe de Gobierno: “Es mentira lo que dice Jorge Macri, que estaban en un paro”. Del otro lado, el ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, sostuvo que “pocas personas tuvieron de rehén a 500 mil personas” y calificó la protesta como “intempestiva e injustificada”.

Tapia fue más allá y advirtió que, más allá de que la empresa pueda despedir o suspender a los responsables, la Ciudad los denunciará penalmente si no cumplen con el servicio esencial. En paralelo, el conflicto se trasladó a la calle y a las redes. Los dirigentes del Frente de Izquierda Nicolás del Caño y Myriam Bregman denunciaron un “estado policial” y reclamaron a la CGT y a las CTA que convoquen un paro general. La propia central obrera repudió las detenciones, y el gremio de los trabajadores de la ANSES se sumó a la presión con una pregunta directa: “¿Qué más vamos a esperar?”.

Detrás del estallido también hay una pelea interna. El 26 de noviembre los metrodelegados elegirán nuevas autoridades y competirán tres listas: la Verde, de Segovia; la Colorada-Violeta, de Virginia Bouvet, histórica mano derecha del fallecido Roberto “Beto” Pianelli; y la Bordó-Azul, que encabeza Dellecarbonara, dirigente del PTS y figura fuerte en la línea B. En el sector hay quienes creen que la protesta funcionó como demostración de fuerza en plena campaña gremial. Mientras tanto, en las estaciones, los usuarios contaban cómo habían tenido que salir antes, caminar o tomar colectivos para llegar a sus trabajos.

Lo que viene asoma tenso. La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, que conduce Juan Carlos Schmidt, analiza medidas contra lo que considera la “criminalización de la protesta”, y la Ciudad no puede dictar la conciliación obligatoria porque la personería gremial del sector la tiene la UTA, no los metrodelegados. Con Jorge Macri decidido a sostener que “el que bloquea un servicio esencial va preso”, como escribió desde Madrid, y con el reclamo por los descuentos sin resolver, nadie descarta que en los próximos días los usuarios vuelvan a encontrarse con las persianas bajas.

Con información de TN, La Nación, Infobae y Clarín

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