Malvinas en el centro: la ofensiva de Milei hundió la relación con Londres en una de sus peores crisis
La relación entre la Argentina y Gran Bretaña atraviesa uno de sus momentos más tensos desde la guerra de 1982. El detonante fue la denuncia que el gobierno de Javier Milei presentó ante el Tribunal del Mar de Hamburgo contra Sea Lion, el proyecto de explotación petrolera que un consorcio británico-israelí impulsa en aguas de Malvinas.
La respuesta de Londres fue durísima: respaldó a las empresas y calificó a la Argentina de “socio no confiable”. En el Parlamento británico, la subsecretaria para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, acusó a Milei de usar a los isleños como “instrumento político” de cara a las elecciones argentinas del año próximo y avisó que no se quedarán “de brazos cruzados”.
Desde la Cancillería que conduce Pablo Quirno replicaron que los británicos buscan mostrar a la Argentina como “los malos de la película”. El Gobierno, además, envió al Congreso un proyecto de defensa de la soberanía que prevé duras sanciones para las compañías británicas y para quienes colaboren con la logística de la explotación.
El cortocircuito sorprende porque desde 2023 el vínculo había mejorado a paso acelerado, hasta que el reclamo por las islas volvió a encenderse tras el partido de la Selección ante Inglaterra en el Mundial. En las próximas semanas habrá nuevos focos de tensión, como el inicio formal del comercio marítimo entre Malvinas y Punta Arenas, en Chile.
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