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Rodolfo Ranni: “Eso de la competencia es una paparruchada que pasa en todas las temporadas de verano”

El actor, de extensa trayectoria en televisión, teatro y cine, es parte del éxito de Los Grimaldi, la obra que se presenta en el Teatro del Sol en Villa Carlos Paz. En un reportaje contó detalles de su trabajo, su relación con los más jóvenes del elenco, y criticó el cine nacional…
El Tano, como todos le dicen cariñosamente a Rodolfo Ranni, recibe a los entrevistadores con el afecto y la tranquilidad que lo caracterizan, pero durante la charla se muestra efusivo y pasional con respecto a ciertos temas. ¿Cómo estás pasando estos días de verano en Villa Carlos Paz? Con respecto al clima bastante bien, un poco acalorados en las sierras. Pero lo mejor es lo que sucede con el espectáculo, porque cumplimos todas las expectativas. El libro es excelente, está diseñado para que cada uno se luzca arriba del escenario cuando aparece. Es una fiesta cada noche y desde el 21 de diciembre que estamos dándole para adelante. ¿Cuáles eran las expectativas con respecto a la obra? La verdad, muchas, porque somos todos profesionales, con un libro y una dirección magníficos de Atilio Veronelli, que atraviesa un momento genial en cuanto a su proceso de escritor. Cada actor tiene su rato de lucimiento y esa es la clave para que la gente realmente lo disfruté muchísimo. ¿Cómo es tu personaje? Soy el dueño de la fábrica de pastas Grimaldi. Tengo tres hijos bastante particulares: una es Nazarena, que está casada con Muscari; luego viene Jey Mamón, un tipo loco que está siempre acelerado; y Georgina, la mayor y alcohólica. Los conflictos surgen por mi marcada preferencia hacia Nazarena y los intentos para que deje al marido y pueda encontrar un hombre que la ame y la haga feliz de verdad. Me hago un poco el enfermo y el demente para ver quién va a mi casa por interés y quiénes son los que realmente me quieren. Por supuesto que el problema principal pasa por tener que tomar la decisión de quién se merece la conducción de la fábrica familiar. ¿La obra tiene humor y espacios para la reflexión? Sí, y momentos muy tiernos con los hijos y los nietos. Así se va ordenando la vida e inclusive mi personaje se enamora de la enfermera que le traen, que es Coki Ramírez; hay muchos ingredientes para que la gente disfrute la comedia, como creemos que lo está haciendo. ¿Cómo es tu relación con Atilio? La verdad, hay una admiración mutua, nos conocemos hace muchos años. Cuando supiste que él iba a ser el autor no dudaste… Por supuesto, conozco las condiciones de Atilio como autor; la verdad es que logró una comedia divertidísima. ¿Qué significa para vos hacer temporada en Carlos Paz? No sé si es distinto a otra plaza como Mar del Plata, lo cierto es que uno viene a trabajar y a devolverle a la gente, con talento, lo que paga en la boletería. Nosotros no venimos de vacaciones, lo que menos hace un actor en verano es descansar. Tanto Mar del Plata como Córdoba son dos lugares magníficos para pasar tres meses trabajando a gusto, con gente amable, vista excelente y comida muy rica. Hay muchos jóvenes en la obra, ¿les trasmitís tu experiencia en el escenario? Sí, uno sin darse cuenta, en un punto, se convierte en referente y eso me genera orgullo. ¿Cómo ves a los más jovencitos en la obra? Muy bien. Gastón Soffritti es realmente genial, el chico Lucas Velasco sorprende al igual que Barbarita Vélez; todos se lucen mucho. ¿Te preocupa la competencia? No, creo que tiene que haber de todo para que el público elija; no estoy pensando en ganarle al otro ni me preocupa quién sale primero, segundo o tercero. Solo pensás en tu producto. Claro, yo quiero que nos vengan a ver a nosotros, que lo disfruten y que la pasemos bien. Eso de la competencia es una paparruchada que pasa en todas las temporadas de verano. ¿Te gustaría volver a hacer algo en televisión el año que viene? Estuve tres veces por entrar en “Dulce amor” pero estaba en gira con “La noche de la basura” y la verdad es que no tengo ganas de hacer dos cosas en simultáneo. Ya me pasó con “La jaula de las locas” y me costó tres episodios de hipertensión.¿Qué pensás del cine nacional? Yo me pregunto, ¿dónde está? Hasta que no entendamos que el cine es una industria, nunca vamos a tener un cine nacional decente. Creo que el bueno era el de hace 60 años cuando teníamos diez estudios cinematográficos y el mercado era nuestro, las giras del teatro empezaban en Buenos Aires y terminaban en Los Angeles porque las películas que se veían eran argentinas. ¿Para vos falta producción? Falta sentido industrial, entonces la industria no existe. Hay créditos que le dan a cuatro o cinco pibes y vemos los desastres que hacen. Campanella y Mentasti, realmente tienen proyección internacional –al margen de los premios que han recibido– y productos de calidad. Ahí ves una industria, lo otro es lo mismo que hacía yo en Súper8 cuando filmaba el cumpleaños de mi sobrino. ¿Harías cine? Sí, pero óperas primas. Me han llegado propuestas y he dicho que no por lo que mencioné anteriormente.(diarioshow.com)

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