Foto: TN / Reuters
El termómetro financiero volvió a marcar fiebre. El riesgo país que elabora JP Morgan llegó a tocar los 710 puntos básicos en el arranque de la rueda de este martes, el nivel más alto desde octubre del año pasado y la primera vez en doce meses que supera la barrera de los 700. Con el correr de las horas, un rebote de los bonos moderó la suba y el indicador se acomodó en torno de los 684 puntos, todavía con un alza cercana al 1,3% frente al cierre anterior y en el máximo de 2026.
Los números muestran que el deterioro viene de lejos. Según Infobae, el índice encadenó ocho ruedas seguidas en alza y los bonos soberanos en dólares acumulan una caída promedio del 6% en el último mes, con bajas de más del 7% en los títulos de plazos largos. El año había empezado en 561 puntos, en julio tocó un piso de 402 y desde entonces no paró de subir. La comparación regional tampoco ayuda: el promedio de América Latina ronda los 193 puntos, Brasil está en 167, Chile en 96 y Uruguay en 78. Solo Venezuela está peor.
Parte de la explicación llega desde afuera. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos están en máximos de más de veinte años, la inflación estadounidense de septiembre se aceleró y vuelve a sobrevolar la posibilidad de que la Reserva Federal suba la tasa a fin de mes. A eso se sumó la tensión fiscal en Francia, cuya tasa a diez años trepó a niveles que no se veían desde 2002. Sin embargo, mientras los países comparables cedieron en promedio 0,3% el lunes, los bonos Globales argentinos cayeron alrededor de 1,5%, según la consultora Delphos Investment.
Esa diferencia es la que preocupa. “El ciclo político en la Argentina está explicando una parte importante de este movimiento diferencial”, advirtió Fernando Baer, de Quantum Finanzas, que recordó que desde marzo el riesgo emergente bajó y el argentino subió casi 100 puntos. Los analistas apuntan a las dudas sobre el financiamiento de 2027: en las últimas licitaciones no hubo títulos en dólares, el plan oficial preveía conseguir US$5.000 millones y ese año crecen los pagos al FMI, con unos US$7.840 millones. Justina Gedikian, de Cohen, remarcó que el encarecimiento global pega más fuerte en los emisores más riesgosos.
Puertas adentro, la suba reavivó una interna. De acuerdo con Infobae, el ministro de Economía, Luis Caputo, presiona para cerrar acuerdos con gobernadores y aliados que permitan suspender las PASO y alejar la incertidumbre electoral. En esa postura lo acompañan Santiago Caputo, el jefe de Gabinete Diego Santilli y la senadora Patricia Bullrich. En la vereda de enfrente están Martín y Eduardo “Lule” Menem, que no quieren resignar candidaturas propias en las provincias. La que todavía no laudó es Karina Milei. En Hacienda se ilusionan: con acuerdo político, dicen, el riesgo país podría bajar de 300 puntos.
En el día a día, el resto del mercado mostró otra cara. En Wall Street las acciones argentinas operaban mayormente en alza, con Galicia a la cabeza, y el S&P Merval subía cerca de 1,8%. El dólar oficial subía $5 y en el Banco Nación se vendía a $1.545. El Banco Central ya compró US$1.000 millones en lo que va de octubre y en septiembre las exportaciones superaron por primera vez los US$10.000 millones mensuales. Para el Gobierno, la suba obedece sobre todo a la incertidumbre global, pero los operadores esperan ver ese caudal de dólares reflejado en las reservas.
Lo que viene puede definir el rumbo de corto plazo. El domingo se juega el balotaje en Brasil y en el mercado creen que un triunfo de Flávio Bolsonaro podría atraer fondos hacia la región y descomprimir la deuda argentina, como ocurrió fugazmente tras la primera vuelta. A fin de mes llegará la decisión de la Reserva Federal. Y en el Senado, Santilli cuenta votos para la reforma política: en la Casa Rosada creen que hay 36 voluntades posibles y repiten que “hasta el 10 de diciembre hay tiempo”, aunque los inversores parecen tener bastante menos paciencia.
Con información de Infobae, La Nación, TN y Clarín


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