Los precios mayoristas pegaron un salto en septiembre: según el Indec, el Índice de Precios Internos al por Mayor subió 3,2%, muy por encima del 1,9% que marcó la inflación minorista en el mismo mes. En lo que va del año acumula 22,8% y la variación interanual llega al 29,2%.
La gran responsable fue la energía. El petróleo crudo y el gas aumentaron 15% en el mes, presionados por la guerra en Medio Oriente, y explicaron cerca del 45% de toda la suba. La electricidad también subió 4,1%, mientras que los productos nacionales avanzaron 3,4% contra apenas 0,4% de los importados.
El dato preocupa porque cortó una racha de calma: en julio el índice había bajado al 0,8%, un número que el presidente Javier Milei había celebrado. Desde diciembre, el petróleo y el gas acumulan un alza de 77,1%, mientras que los productos manufacturados subieron 18,7%.
Los economistas coinciden en que se trata de un shock puntual de la energía más que de una suba generalizada: sin esos rubros, los mayoristas habrían corrido cerca del 2% mensual. Pero advierten que el combustible suele trasladarse con demora al transporte y a los alimentos, por lo que habrá que mirar de cerca los próximos meses.

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