Donald Trump firmó una orden ejecutiva que deja en pausa un amplio paquete de sanciones contra la economía rusa que él mismo había promulgado el mes pasado. La decisión llegó apenas dos días antes del plazo que fijaba la ley para aplicarlas y se conoció en la noche del viernes, a través del sitio de la Casa Blanca.
El paquete apuntaba a funcionarios y bancos rusos y a la flota clandestina de petroleros con la que Moscú sigue moviendo su energía, e incluía aranceles de hasta el 100% para los principales compradores de petróleo y gas ruso. La Casa Blanca no explicó por qué la pausa responde al interés nacional, aunque la medida va en línea con la compra de diésel ruso y con la intención de bajar el precio del combustible antes de las elecciones de medio término.
En Moscú lo festejaron: Kirill Dmitriev, enviado de Putin, habló de un momento “realmente histórico”. Zelensky, en cambio, lamentó la decisión y advirtió que aflojar la presión y premiar financieramente al Kremlin solo lo anima a seguir atacando, aunque dijo conservar la esperanza de que Trump consiga frenar la guerra.
Las críticas también llegaron desde el Capitolio. El demócrata Richard Blumenthal, coautor de la ley, acusó al presidente de hacerle el juego a Putin, y el republicano Thom Tillis calificó la movida de “más que irresponsable”, al recordar que el Senado había aprobado la norma por 86 votos contra 11.

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