Foto: AFP / La Nación
La semana arrancó con una nueva señal de alarma para la economía de Javier Milei. El riesgo país, el índice que elabora el banco JP Morgan para medir la sobretasa que paga la Argentina frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos, subió este lunes 4,3% y llegó a los 676 puntos básicos. Es el valor más alto de 2026 y no se veía desde fines de octubre del año pasado, en la previa de las elecciones legislativas. El indicador acumula nueve ruedas seguidas en alza y casi un 11% de suba en lo que va del mes.
El salto se explica por la caída de los bonos soberanos en dólares. Según el relevamiento de La Nación, los Bonares AL29D y AE38D retrocedían 1,4% y los Globales GD46D perdían 0,8%. El riesgo país había cerrado el viernes en 648 unidades y despegó apenas abrieron los mercados. La tendencia es exactamente la opuesta a la de hace un año: antes de los comicios de 2025 el índice superaba los 1.000 puntos, tras el triunfo de La Libertad Avanza se desplomó cerca de los 650 y en julio llegó a cerrar en 402, el mínimo de toda la gestión libertaria.
Una parte del problema viene de afuera. Justina Gedikian, analista de la oficina de inversiones de Cohen, recordó que la inflación de septiembre en Estados Unidos se aceleró y reabrió la posibilidad de que la Reserva Federal suba la tasa en su reunión del 27 y 28 de octubre. Con los rendimientos de los bonos del Tesoro en máximos de más de veinte años, el financiamiento se encarece para todos, y pega más fuerte en los emisores de mayor riesgo. Sin embargo, otros operadores advierten que los bonos argentinos cayeron aun en jornadas en las que el escenario global les jugaba a favor.
Por eso en el mercado la mirada se posa cada vez más sobre los factores locales, y sobre todo en los vencimientos en dólares del año próximo. La semana pasada el Tesoro logró renovar con holgura su deuda en pesos, con un rollover del 136%, pero dejó afuera de la licitación al Bonar 2029 en dólares, pensado para cubrir parte del pago a los tenedores de Globales del 9 de enero, porque su tasa implícita rondaba el 12%. “El mercado dejó de cobrarle a la Argentina por el panorama externo y empezó a cobrarle por los dólares de 2027”, resumieron en Cohen.
La política también juega. “La volatilidad internacional castigó con fuerza a nuestro mercado y adelantó, antes de tiempo, la discusión electoral”, señalaron desde GMA Capital, que advirtió que las novedades en el Congreso, el armado de la oposición y las encuestas ya forman parte de las decisiones de inversión. El economista Gustavo Ber agregó que bajan las probabilidades implícitas de reelección del Gobierno y que la atención está puesta en si el peronismo logra unificarse detrás de una sola fórmula, con los gobernadores como posibles árbitros del mapa electoral.
El golpe también se sintió en Wall Street, donde los papeles argentinos operaron en rojo, a contramano de los principales índices estadounidenses. Edenor encabezó las bajas, seguida por Telecom, BBVA, Grupo Financiero Galicia e YPF. En cambio, el dólar se mantuvo bajo control: el oficial subió $5 y se vendía a $1540 en el Banco Nación, el blue cotizaba a $1555, el MEP a $1538,64 y el contado con liquidación a $1620,64. El mayorista, en $1522,72, quedó lejos del techo de la banda cambiaria, fijado en $1939,33.
Del lado positivo, el Banco Central aceleró sus compras de divisas: el martes pasado adquirió US$291 millones, el mayor monto desde fines de julio, ya suma cerca de US$1.000 millones en octubre y las reservas brutas superaron los US$50.000 millones. Aun así, la Argentina tiene hoy el segundo riesgo país más alto de América Latina, solo detrás de Venezuela, muy lejos de Uruguay (77 puntos), Chile (95) y Perú (114). Esta semana el mercado seguirá el dato del intercambio comercial de septiembre y, el miércoles, el EMAE de agosto que publicará el INDEC, clave para saber si la economía entró en recesión técnica.
Con información de La Nación, Clarín y TN


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