Foto: Clarín
Javier Milei llegó a Madrid en el medio de dos campañas que no son la suya. El presidente aterrizó este martes en España para su séptimo viaje a ese país desde que asumió, en una gira relámpago de unas 48 horas que coincide con la carrera hacia las elecciones generales del 29 de noviembre. Y antes de bajar del avión ya había encendido otro frente: en sus redes acusó a Luiz Inácio Lula da Silva de preparar un fraude en el balotaje del domingo en Brasil, donde el mandatario busca la reelección frente a Flávio Bolsonaro.
El ataque a Lula partió de un recorte de una entrevista que el brasileño dio a SBT News, en la que cuestionaba el esquema de seis días de trabajo y uno de descanso, con el argumento de que muchas mujeres usan ese único día libre para las tareas de la casa. Sacada de contexto, esa frase le sirvió a Milei para responder con dureza: “Los progres machirulos”, escribió, antes de rematar con una advertencia: “Espero que su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección... zurdo ladrón”. Es la misma acusación que lanzó Jair Bolsonaro en 2022, cuando perdió contra Lula.
La pelea con Brasilia viene de lejos. En julio, Milei participó del acto del Partido Liberal que lanzó la candidatura de Flávio Bolsonaro y allí trató a Lula de “ladrón” y “presidiario”. Como respuesta, el gobierno brasileño bajó la relación diplomática al nivel de encargados de negocios. Del otro lado, el equipo de campaña del Partido de los Trabajadores usa la motosierra libertaria como ejemplo de lo que no quiere para su país. Las últimas encuestas de Datafolha y Quaest muestran un empate técnico: 51% para Bolsonaro y 49% para Lula.
En España, la bienvenida tampoco fue amable. El ministro de Transportes, Óscar Puente, le dedicó un discurso cargado de ironía en un acto del PSOE en Valladolid, con Pedro Sánchez entre el público, que lo escuchaba entre risas y aplausos: dijo que Milei “canta como un gato afónico” y que “la motosierra no crea ni construye nada, sólo corta”. El propio Sánchez ya había advertido en X que la derecha, con las “tijeras” de Alberto Núñez Feijóo y la motosierra de Santiago Abascal, firmaría “el acta de defunción del Estado de bienestar”.
Lo llamativo es que sus aliados también tomaron distancia. Feijóo, líder del Partido Popular y favorito en los sondeos, no tiene previsto recibirlo. Abascal, jefe de Vox y amigo personal del Presidente, seguirá de campaña en Galicia y Asturias, y en la Fundación Disenso lo recibirá el secretario general del partido, Ignacio Garriga. Analistas como César Calderón, de la consultora Red Lines, creen que la visita es “un regalo” para Sánchez: “Al PSOE le regalan un enemigo exterior con motosierra”. Y la agrupación Argentina Soberana convocó a una protesta en la calle Callao.
La agenda del miércoles es intensa. A las 9.45 de Madrid (4.45 en la Argentina) hablará en el foro Nueva Economía, en el Real Casino Gran Círculo, frente a la Puerta del Sol. Luego participará de la apertura del máster en Economía de la Escuela Austríaca en la Universidad Rey Juan Carlos, que dirige Jesús Huerta de Soto, uno de sus referentes. Lo acompañan el canciller Pablo Quirno y el vocero Adrián Ravier. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, todavía no confirmó si lo recibirá.
El viaje deja abiertas varias incógnitas. En España, la duda es si la presencia de Milei moviliza al electorado progresista, como espera el socialismo, o si pasa sin costo para la derecha. En Brasil, cualquier resultado del domingo tendrá impacto directo en la relación con el principal socio del Mercosur: un triunfo de Bolsonaro abriría una etapa de sintonía política, mientras que una reelección de Lula obligaría a recomponer un vínculo muy dañado. El Presidente regresará el miércoles por la noche y está previsto que llegue a Buenos Aires el jueves temprano.
Con información de La Nación y Clarín


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