Foto: La Nación
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dejó atrás su habitual bajo perfil este lunes y encabezó por primera vez una conferencia de prensa en un acto oficial para anunciar que terminó la primera etapa de la mudanza de la cárcel de Devoto. Desde el propio Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad de Buenos Aires, la hermana del presidente Javier Milei celebró que unos 1.400 presos ya fueron trasladados al nuevo penal de Marcos Paz y habló de “un día de celebración” para el barrio.
Los números del operativo explican el tono festivo del Gobierno. Los internos trasladados equivalen a más del 90% de la población que tenía el penal porteño, que rondaba las 1.500 personas, y la mudanza se completó en cinco jornadas. Según el detalle oficial, el primer día salieron 326 detenidos y al cuarto ya sumaban 1.193. El destino es el Complejo Penitenciario Federal VIII, levantado en un predio de 80 hectáreas en Marcos Paz, con cuatro unidades de máxima seguridad y lugar para 2.232 reclusos. En Devoto quedan apenas 74 internos.
El cierre de la cárcel es una deuda que arrastraron varias gestiones. En marzo de 2018, la Nación y la Ciudad de Buenos Aires, entonces conducidas por Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, firmaron un convenio para construir el nuevo complejo, con la idea de habilitarlo en 2020. Las obras quedaron paralizadas durante años y recién se reactivaron en diciembre de 2024, cuando la Ciudad adjudicó su terminación a la empresa CRIBA SA por $96.984,8 millones. A comienzos de octubre se firmó el acta de recepción provisoria y la Resolución 1042/2026 dispuso que Devoto dejara de funcionar como unidad penitenciaria.
En un mensaje que no llegó a los cinco minutos y sin aceptar preguntas, Karina Milei apeló a su historia personal: recordó que vivió en Devoto y que conoce de cerca los problemas que el penal les causaba a los vecinos. A su lado, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, sostuvo que el traslado se hizo en “tiempo récord” y sin motines ni fugas, mientras que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, habló de “un cambio histórico”. En la red social X, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, festejó que el cierre definitivo “es una realidad”.
La salida de los presos abre ahora una discusión política y urbanística. El terreno, de más de 48.000 metros cuadrados, sigue en manos del Estado nacional y la Legislatura porteña deberá aprobar su rezonificación. El convenio prevé que el 65% se destine a espacio público y el 35% a viviendas, además de un sitio de memoria por la masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida en 1978. Lo invertido por la Ciudad en Marcos Paz se compensaría con un mecanismo económico e inmobiliario a cargo de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), cuyos detalles todavía no se conocen.
La logística también tuvo su capítulo en la conferencia. El Ministerio de Seguridad armó un Comando Unificado Federal que reunió a unos mil agentes del Servicio Penitenciario Federal y a 600 efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y la PSA. Cada detenido viajó con una pulsera con código QR para seguir su recorrido, y los vehículos fueron monitoreados durante todo el viaje. En la puerta del penal, Manuel Fandiño, de 82 años y presidente de la asociación vecinal Valoricemos Devoto, le contó a La Nación que llevaba más de tres décadas reclamando la mudanza.
Los 74 presos que siguen en Devoto esperan una definición del Vaticano: el Gobierno preparó un encuentro con el papa León XIV en el marco de una eventual visita al país, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. El Pontífice fue operado la semana pasada de un tumor en el pulmón y recibió el alta el sábado, por lo que el viaje todavía no está confirmado. “Estamos listos para recibirlo”, aseguró Monteoliva. Una vez resuelta esa agenda se completará el traslado, y la desocupación total se espera para fines de este año o comienzos de 2027.
Con información de Infobae, La Nación, Clarín y TN


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